Los secretos del tomate Lo que necesitas saber de un bonsai

 

El tomate y sus beneficios

 

El tomate –de origen mexicano o peruano- llegó a Europa a comienzos del siglo XVI de la mano de los conquistadores españoles, pero tuvieron que pasar casi dos siglos para que se asentara de forma definitiva en las costumbres alimenticias. Hoy es protagonista indiscutible de la cocina española y de las de todo el mundo.
Resulta delicioso crudo, aderezado con aceite de oliva y una pizca de sal. Es indispensable en las ensaladas verdes e ingrediente fundamental de gazpacho y salsas. Aporta a muchos platos un agradable punto de acidez.

Se utiliza con profusión en la alta cocina y su uso más extendido, la salsa de tomate, está omnipresente en todas las cocinas mediterráneas.

Sus bayas de distintas tonalidades de rojo -debido a la presencia de un caroteno llamado licopeno-, tienen un interior carnoso, con la pulpa dividida en cavidades en las que se alojan numerosas semillas. Se pueden distinguir tomates de mesa, esféricos y voluminosos; los lisos y pulposos, de uso industrial para conservas, zumos y otros fines que facilitan su pelado; y las variedades de colgar.

La calidad de un tomate depende de su aroma, su consistencia y su sabor. Una textura granulosa que deje fragmentos entre los dientes causará mala impresión. El aroma de esta hortaliza proviene más de su corola verde que del fruto y desaparece en el curso del transporte y del almacenamiento.

Beneficios para la salud

El tomate es una hortaliza refrescante, diurética y muy alimenticia. Ideal para dietas de adelgazamiento, por su bajo contenido energético (100 gramos de tomate aportan escasamente 20 calorías), el 95% de su composición es agua, por eso es un vegetal tan ligero y digestivo. Debido a su acidez, puede no ser adecuado para personas con estómagos delicados.

Es muy beneficioso para favorecer el tránsito intestinal por su alto contenido en fibra alimenticia y, además, apenas tiene sodio, por lo que resulta un alimento perfecto para personas con hipertensión. Asimismo, el tomate es uno de los mejores aliados que ofrece la tierra para tonificar y fortalecer el organismo; de hecho, sus aportes de hierro y cobre favorecen la formación de glóbulos rojos y la alcalinización de la sangre.

 

Propiedades nutritivas

El tomate es una gran fuente de sustancias nutritivas, ya que contiene vitaminas A y C y sales de hierro de gran calidad. Dos tomates y medio de tamaño mediano reúnen la misma cantidad de vitamina C que una naranja grande entera; pero en cuanto a la vitamina A, un tomate contiene la misma cantidad que cuatro naranjas.

Es un extraordinario agente y complemento en las dietas hipocalóricas y también en las hiposódicas. Un tomate fresco contiene una mínima cantidad de cloruro de sodio (sal), de modo que puede utilizarse generosamente para mejorar el sabor de los alimentos en dietas especiales seguidas por prescripción médica.

Los dietólogos lo incorporan generosamente en las dietas para adelgazar por tener un muy bajo índice calórico (150 gramos proporcionan al organismo 33 calorías). Su contenido de carbohidratos es muy bajo, pero las vitaminas mencionadas y otros nutrientes lo transforman en un gran aliado en la alimentación de los deportistas.
Posee virtudes contra las infecciones ya que aumenta las defensas del organismo, ayuda en los problemas dentarios como la paradentosis, los trastornos del desarrollo y la anemia. Según los que saben, tiene un alto contenido acuoso, un buen porcentaje de elementos nitrogenados, colorantes y vitaminas en general.

En fin, un tomate fresco contiene tanta cantidad y variedad de vitaminas que pocos vegetales pueden compararse con él, especialmente por su aporte de vitaminas A, B, C y E; cuenta además con elementos fundamentales como Hierro, Cobre, Níquel y Cobalto.
De modo que podremos comer tomate en buena cantidad y sin culpa.

 

 
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